
Consejos prácticos para un apego seguro en la infancia
Conociendo la importancia que tiene el apego seguro en la infancia, ¿cómo sé que lo estoy haciendo bien y/o cómo puedo desarrollarlo en mi hijo?
Anita es una niña de 5 años. Acaban de salir del supermercado. En la puerta de la entrada, la madre se detiene a dejar el carrito de la compra. Mientras tanto, Anita se acerca a las puertas, que son automáticas, y entra. Está dichosa pues imagina que las abre con sus poderes mágicos... pero la dicha le dura poco... hasta que se da cuenta de que las puertas de entrada no se abren para salir. Llena de angustia comienza a llorar. La madre la ve pegada a los cristales y comienza a regañarle:
--¡¿Pero qué haces?! ¿Por qué has entrado? ¡Ahora tienes que atravesar todo el supermercado para salir! Con la prisa que tengo... ¡Pues ahí te quedas, por tonta!
La madre decide darle un "sustillo" y marcharse dejándola tras las puertas de cristal durante unos minutos.
Al volver, se encuentra con una Anita desesperada, asustada, con la cara empapada por las lágrimas y el sudor. La madre, por un lado siente pena pero por otro piensa "así aprenderá".
Cuando entra para acompañar a Anita a la puerta de salida, ésta no se separa de su madre. Tiene miedo, no quiere volver a perderla...
Como ya dije en la publicación sobre el apego, éste es un hilo invisible que conecta al hijo con sus padres para favorecer una segura y enriquecedora interacción con el medio. Concretamente promueve la confianza en sí mismo, la certeza de que va a ser capaz con sus recursos de hacer frente al mundo que le rodea. Y si no puede, sabe que tiene a alguien que le ayudará. Esto es el apego seguro. Lo contrario se llama apego inseguro.
"La infancia es el jardín en el que jugaremos de mayores" (Anónimo)
La fórmula del apego seguro
¿Cuál es la clave? ¿Dónde está el truco? ¿Hay una fórmula para facilitar el desarrollo del apego seguro en la infancia, en nuestros hijos? La buena noticia es que sí pero eso no quiere decir que sea sencilla de aplicar... Requiere trabajo y autocontrol por parte de los padres.
La clave se llama "Amor Incondicional". Para ayudar a Anita (nuestra niña del ejemplo anterior) a desarrollar un apego seguro, su madre tiene que mostrarle amor tanto en los momentos buenos como en los malos... y eso es lo difícil.
Los padres, muchas veces sin darnos cuenta, damos a entender a nuestros hijos que los queremos con condiciones: si se portan bien, si están tranquilos, si no rompen nada... Por ejemplo, cuando mi hijo derrama un vaso de agua sin querer y le regaño le estoy enviando a su cerebro el mensaje inconsciente de que no le quiero cuando comete errores (a pesar de que mi hijo no ha tirado el vaso con maldad...)
En su entendimiento, el niño siente y ve que el padre cuando se enfada con él se marcha, frunce el ceño, deja de hablarle... Ha perdido su amor y esto le asusta, le baja su autoestima y le crea inseguridad.
