
La Odisea de las migraciones: el duelo migratorio
Con total seguridad conoces el poema griego «La Odisea» de Homero, pero ahora no te voy a hablar de la Odisea de Ulises sino de la mía propia, de la Odisea que viví yo al llegar de España, mi país natal, a Alemania hace ya muchos años.
Con total seguridad conoces el poema griego «La Odisea» de Homero, pero ahora no te voy a hablar de la Odisea de Ulises sino de la mía propia, de la Odisea que viví yo al llegar de España, mi país natal, a Alemania hace ya muchos años.
Cuando yo llegué en el 2012, me di cuenta de que había muchas cosas diferentes entre españoles y alemanes; para empezar, la forma de saludarse... Los españoles nos damos dos besos en la cara y los alemanes se dan la mano. Más de una vez me quedé colgada y sintiéndome ridícula por la situación al intentar dar dos besos a un alemán y recibir en cambio una mano. —Mira que son secos, —pensaba yo...
En una ocasión, visitando un piso para alquilar, dije algo al casero que no quería decir... En alemán las palabras «führen» y «verführen» suenan muy parecidas pero tienen significados muy distintos: la primera significa «guiar» y la segunda «seducir». Ya te podrás imaginar que al casero le pedí que me sedujera en lugar de que me guiara, en lugar de que me hiciera un tour por su piso...
Anécdotas como éstas son graciosas pero lamentablemente hay bastantes más situaciones difíciles en la vida de una persona migrante. Tantas veces me colgaron el teléfono porque no me entendían... Me vi durmiendo en el suelo de un piso vacío durante un fin de semana entero, me vi duchándome con agua fría durante un mes en pleno invierno, me vi con abogados y en problemas por culpa de una inmobiliaria que gestionaba mal sus pisos de alquiler, me vi muy sola y me vi muy perdida...
Migrar no es fácil. Cuando migramos nos vemos en la situación de dejar atrás muchas cosas. Perdemos muchas cosas: la familia, los amigos, quizá también el trabajo y la lengua, la comida, el tiempo (en España hace más sol)... Y esas pérdidas nos obligan a atravesar un duelo, de ahí que se le llame «duelo migratorio» porque conlleva muchas pérdidas que tenemos que superar.
¿Eres migrante y quieres saber cómo superar esta etapa? Pues quédate conmigo porque justo hoy te voy a hablar de la migración. ¿Vamos?
«Me preguntas cíclope cómo me llamo..., voy a decírtelo. Mi nombre es nadie y nadie me llaman todos». (Odisea, Canto IX, 360)
Todo migrante pierde su norte
Toda persona inmigrante atraviesa un duelo: el duelo migratorio, que puede vivirse con mayor o menor intensidad en función de la persona y de las circunstancias que la rodean, así como de los motivos por los que ha migrado... No es lo mismo emigrar en busca de aventura que hacerlo huyendo de una guerra. No es lo mismo emigrar solo, sin trabajo y sin idioma, por ejemplo, que irse a vivir con la pareja a su país de origen. En el primer caso el duelo sería y en el segundo caso el duelo sería más pues se cuenta con apoyo y guía de antemano.
