
Quisiera ser joven eternamente: cómo envejecer felizmente
En la primera empresa para la que trabajé aquí en Berlín, había una joven sueca a la que yo voy a llamar "Marina". El día de su cumpleaños, cuando le pregunté su edad, respondió con fastidio que la edad no importa. ¿Por qué nos da vergüenza decir nuestra edad? ¿Cómo podemos envejecer felizmente?
En la primera empresa para la que trabajé aquí en Berlín, había una joven sueca llamada "Marina". El día de su cumpleaños, cuando le pregunté su edad, respondió con fastidio que la edad no importa, es un "estúpido número" y no entiende por qué la gente pregunta eso. Desde entonces, pasé a encabezar su lista de peores enemigas.
Quizá también pienses que eso no se pregunta. Pero, ¿por qué no? ¿Qué hay de malo con crecer y cumplir años? Si no cumples años, entonces estás muerto. Cumplir años es inevitable, y no todos alcanzan el lujo de cumplir años.
¿Por qué nos da vergüenza decir nuestra edad? ¿Por qué queremos envejecer? ¿Por qué gastamos tanto tiempo y dinero en tratamientos para rejuvenecer, para tapar los signos de la vejez? ¿Cómo podemos envejecer felizmente?
"Las arrugas deberían únicamente ser el indicador de dónde han estado las sonrisas" (Mark Twain)
Locuras para rejuvenecer
Deporte al extremo, cremas para la piel, beber 2 litros de agua al día para que la piel no se arrugue, tapar las canas, maquillarse excesivamente para disimular las patas de gallo, cirugía estética para levantar las arrugas, botox para rellenarlas...
Hay soluciones para tu "problema del envejecimiento". Pero, ¿y si envejecer no es el problema, sino algo natural? Marina tenía 35 años por aquel entonces. Era muy joven. ¿Dónde estaba el problema? El problema radica en que no nos gusta hacernos mayores porque creemos que crecer acarrea consigo grandes pérdidas: la pérdida de la salud, la pérdida de la belleza, la pérdida de la movilidad, la pérdida de la sexualidad, del atractivo, de la memoria, de las amistades. Además, la cultura en la que vivimos no nos sirve de aliento porque ella misma nos lanza la indirecta de que nuestro problema es que nos volvemos viejos y pasados, que nos caducamos y nos disecamos, que nos pudrimos por dentro.
Pequeño inciso: no estoy en contra de que te cuides ni te tapes las canas. Ni mucho menos. No me malinterpretes. Cuidarse está bien, pero: ¿lo haces de forma obsesiva? ¿Disfrutas cuidándote? ¿Te sobreexiges? ¿Estás siendo realista? ¿Estás invirtiendo demasiado tiempo y/o dinero? ¿Te cuidas por ti o por otros?
Los cambios de la vejez
Es cierto que la edad conlleva cambios, pero esos cambios no necesariamente tienen que ser desagradables y negativos. Ten en cuenta que con el paso del tiempo, también nuestras preferencias, gustos y necesidades cambian y se adaptan a nuestra nueva realidad.
A Marina le aterra dejar de ser activa sexualmente. Sin embargo, la sexualidad y el deseo sexual también maduran con ella, lo que ella cree que de anciana no va a poder hacer, puede que de hecho, no necesite hacerlo porque sus gustos han evolucionado con ella y ahora le satisfacen otras actividades sexuales. No solo tu cuerpo cambia, también lo hace tu mente.
